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No hablar, no beber alcohol, no fumar ni consumir sustancias psicotrópicas son las premisas para participar en un ecstatic dance. Hace meses un medio nacional publicó un artículo sobre el éxito de estas sesiones de baile libre en la Península, que también se celebran en Ibiza. La sesión empieza con una explicación de las reglas del ecstatic dance y un recorrido de calentamiento por la pista de baile donde se anda descalzo. Se pueden cerrar los ojos o dejarse abiertos. Como más cómodo se sienta uno. El ritmo de la música es progresivo para ir entrando poco a poco en situación y disfrutar de dos horas de baile sin tabúes donde expresarse con el cuerpo sin cortapisas. Tampoco hay guías durante la sesión como ocurre en la biodanza. Es un ejercicio de liberación total para todas las edades. Cada cual baila como quiere, se tira por el suelo o saca el Billy Eliot que lleva dentro sin ningún tipo de vergüenza. La música funciona como terapia para relajarse, desinhibirse y recargar las pilas gastadas por el estrés del día a día. Toda melodía es susceptible de ser expresada en forma de movimiento: el canto de un pájaro, la banda sonora de la famosa serie de ‘El coche fantástico’ o ‘El Lago de los Cisnes’. Los límites se los pone uno mismo siempre en armonía con el resto de participantes, pero lo mejor es ir a darlo todo.

Verónica Carmona @Veroxs 08.05.2018 | 09:33